Desgarro anal o rotura del ano ¿Cuales son sus causas y sus posibles tratamientos?

Si sientes dolor o escozor en el ano, contracciones o pesadez en la mucosa anal  y/o presentas sangrado es importante que acudas al doctor. Uno de los posibles diagnósticos, y el que trataremos hoy, es el desgarro anal o fisura anal.

Vamos a ver qué son estos conceptos y, en caso de padecer de ello, cómo se realiza su tratamiento para volver a la normalidad y poder curar esta dolencia en el menor tiempo posible así como disponer de tratamientos preventivos que en determinados casos, pueda prevenir la aparición de esta.

¿Qué es y cuáles son las posibles causas de un desgarro anal?

El desgarro o rotura anal, no es otra cosa más que una lesión de la mucosa del ano o del tejido circundante. Esto es, de la zona coloreada en tonos rojizos o violáceos que se encuentra justo a la salida del ano, es decir, la desembocadura del esfínter así como la piel de los glúteos que queda inmediatamente a su lado y que se rasga a continuación de esta.

Aunque los conceptos se usan, a menudo, en función del estado de la laceración, usándose desgarro para situaciones más leves y rotura cuando existe una herida importante, lo cierto es que médicamente hablando son sinónimos. Las causas de esta dolencia sirven, a su vez, para clasificarlo. De esta manera, nos encontramos con:

Desgarro anal primario

El motivo principal por el que puedes sufrir este problema es haber realizado un sobreesfuerzo. Los casos más habituales son.

  • Problemas al defecar: Tanto el estreñimiento por hacer un esfuerzo y no tener la zona correctamente lubricada como la diarrea por abrasión química pueden irritar la mucosa y terminar por rasgarla.
  • Relaciones sexuales anales: No sólo estamos realizando un gran esfuerzo sino que este se da en sentido contrario a la dirección natural del esfínter. De hecho la fisura es una de las lesiones más comunes en esta práctica sino se realiza con las debidas precauciones por tanto es bueno conocer como hacer sexo anal sin riesgos.
  • Parto: Ni qué decir tiene que el parto supone un sobreesfuerzo inmenso tanto para la vagina y la vulva como para el esfínter anal. El empuje con las contracciones requiere de una enorme tensión en la zona y en determinadas ocasiones, este acaba por producir rotura.
  • Hemorroides: La almorrana, por sí misma o por la debilidad que genera, produce daños en la pared anorrectal, es una de los principales síntomas de las hemorroides.
  • Actividades deportivas: Algunas prácticas deportivas de gran esfuerzo como el levantamiento de peso pueden dar lugar a esto y es, a pesar de lo que pueda parecer, uno de los casos más graves, puesto que el cuerpo no está mínimamente preparado en estas situaciones para sufrir un padecimiento en la zona, sino que está enfocado en los músculos que se emplean durante el entrenamiento; es decir, el cuerpo “no se lo espera“.

Desgarro anal secundario

Causas y sintomas de desgarro rotura del ano

Sin embargo, también se puede dar el caso de que suframos una enfermedad anal y que uno de sus síntomas sea, precisamente, la aparición de estas fisuras anorrectales. En este caso hablamos de desgarros secundarios y son bastante menos frecuentes debido, simplemente, a su naturaleza. La causa en este caso es la propia enfermedad y es la que hay que atacar para que su sintomatología desaparezca. Las más comunes son:

  • Enfermedad de Crohn
  • Colitis
  • Enfermedades inflamatorias en general
  • Tuberculosis en el intestino
  • Enfermedades que se transmiten al tener relaciones sexuales

Síntomas generales por desgarro del ano

Tanto en caso de rotura anal primaria como secundaria, los síntomas son los mismos y suelen darse todos ellos, siendo los que hemos comentado al principio y los cuales no son más que los propios que se tienen al padecer una herida, pues la rotura anal no deja de serlo. Esto son:

  • Dolor moderado o agudo
  • Molestias en la mucosa o las paredes anales 
  • Sangrado fresco al defecar o realizar algún esfuerzo

No tratarlo puede dar lugar a una infección pues tenido la piel abierta y expuesta y, además, en una zona donde la cantidad de bacterias es colosal. En este caso, se unirían también, a la sintomatología, fiebre, pus y malestar general. Aunque, eso sí, hay que diferenciar que estos son los síntomas propias de la infección, no del desgarro en sí.

Tratamiento para las roturas y desgarros anales

Son muchas las prácticas que podemos y debemos llevar a cabo para terminar con este problema y que, por supuesto, no empeore. Sin embargo, lo primero que se debe hacer es tener un diagnóstico médico. No te preocupes porque este es muy fácil; con un simple tacto rectal y mediante la visualización directa, el facultativo podrá darse cuenta de tu padecimiento y proceder a realizar un diagnóstico acertado.

Pautas generales para un buen tratamiento

Tratamiento preventivo desgarros anales

Por lo general, este problema remite por sí mismo sin necesidad de tratamiento farmacológico si se siguen unas buenas pautas. Veámoslas.

  • Alimentación: Beber una importante cantidad de agua y tomar fibra es esencial para que las deposiciones sean frecuentes y más blandas; de esta manera, no forzarás la mucosa, de manera que laceración no se volverá a abrir. Por otro lado, es imprescindible abandonar el consumo de alcohol, de especias y comidas picantes, pues estos producen problemas de diversa índole en la zona.
  • Higiene: Es muy recomendable mantener una higiene óptima para que no se produzcan ni infecciones ni abrasiones químicas. Siempre que puedas, evita el papel higiénico para limpiarte, pues puede producir excesiva fricción. En lugar de ello, lávate con agua o toallitas sin químicos y utiliza el papel higiénico o una toalla o paño suaves para secarte, siempre a pequeños y suaves toquecitos.
  • Rutina de baño: Aunque pueda sonar contraproducente, intenta evacuar de manera regular, no dejando que pasen varios días sin acudir al baño pues es en estos casos en los que, a menudo, un gran volumen de heces sale con mucha virulencia, dañando gravemente la mucosa y empeorando su estado si esta ya está debilitada.
  • Ejercicio: La actividad física (sin sobreesfuerzos de la zona) es esencial para el buen mantenimiento del organismo. Y entre sus múltiples beneficios, uno de ellos es favorecer la evacuación. Dos jornadas intensas a la semana o tres de intensidad media son suficiente para mantenernos en forma en todos los sentidos.
  • Baños de asiento: El baño de asiento lo que hace es calmar el dolor y la palpitación; esto se traduce en un bienestar mental y también en la relajación de los esfínteres, lo cual nos facilitará el ir al baño. Se trata de una manera de relajarte y es tan sencillo como llenar un barreño con agua tibia o la bañera y sentarnos sumergiendo la zona. Podemos añadir algunas hierbas como manzanilla, madreselva o castaño de indias, o bien, gotas de aceite del árbol del té. En el caso de que suframos de un sangrado abundante, podemos hacer lo mismo pero utilizando agua fría, de manera que esta reduzca la presión sanguínea. En este caso, debes ser tú quien regule tus baños, alternando la temperatura según notes mejoría en uno u otro aspecto.

Tratamiento farmacológico

En el caso de tener que recurrir a fármacos y medicamentos, el doctor será quien decida, en función de cada caso en particular, qué medicamentos administrar. Los más comunes son:

  • El analgésico y el antiinflamatorio por vía oral.
  • Pomadas con corticoides y/o anestésicas para tratar de eliminar el dolor y el picor al evacuar. Se suelen aplicar unos minutos antes de sentarse en el baño, aunque siempre hay que hacer caso a las pautas médicas.
  • Si se da el caso, se recurrirá al uso de algún ablandador de heces para que la evacuación no sea tan violenta y reduzca los esfuerzos al defecar. También pueden administrarse, de manera ocasional, laxantes.
  • En el caso de que el problema se haga crónico, se puede recurrir a cremas que relajen el esfínter interno, de manera que disminuyan la presión del canal anal. El componente principal es la nitroglicerina y tienen un efecto secundario muy común, el dolor de cabeza. Este suele ser fuerte, motivo por el cual no se recurre a este fármaco a no ser que sea realmente necesario. Además, tiene otras restricciones como el uso en pacientes con anemia, insuficiencia cardíaca, hipotensión o alérgicos a los nitritos.

Intervenciones quirúrgicas

Por último, tenemos que comentar que, en ocasiones, es necesario recurrir a la cirugía. Son casos poco frecuentes pero este tratamiento se vuelve absolutamente necesario si la rotura se vuelve crónica y la nitroglicerina no da resultados o no se recomienda su uso, puesto que puede empeorar irremediablemente y sin control.

La cirugía es sencilla y consiste en la realización de un pequeño corte o varios en el lateral del esfínter para propiciar su relajación y que sea esta la manera de que descanse y pueda cicatrizar. Sin embargo, no se recomienda en aquellos casos en los que se tenga riesgo de padecimiento de incontinencia anal, como puede ser el caso de las parturientas o quienes ya se hayan sometido a otra intervención quirúrgica anal, así como si se tienen los esfínteres infectados o se sufren enfermedades inflamatorias.

En este caso, se recurre a la inyección de bótox o toxina botulínica en el esfínter. Sus resultados son muy buenos pero la posibilidad de reaparición del desgarro anal también es alta. Tiene como efectos secundarios la expulsión de heces líquidas, incontinencia y/0 gases.


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【DESGARRO o ROTURA ANAL】¿Como tratarlo de forma CORRECTA?
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1 Comentario

  1. Micaela 17 mayo, 2018

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