¿Qué es la operación de fístula o fistulectomia perianal?

Una fístula anal es una patología relativamente común, especialmente entre personas mayores de 50 años, tanto hombres como mujeres. La única forma de eliminarla es mediante una operación de fístula, también conocida como fistulectomía.

Esta dolencia consiste en la formación de un canal en forma de tubo por debajo de la piel que rodea el ano, constando así de un orificio externo y otro interno.


¿Qué es una fístula y como podemos reconocerla?

Se conoce como fístula perianal, anal o rectal a la comunicación que se produce entre el canal anal y la piel que rodea el ano. Es esencial destacar que dicha comunicación tiene su origen en las glándulas que se encuentran en el interior del canal anal, cuya función principal es la de lubricar la zona para que, de esta manera, las heces puedan salir sin ningún tipo de complicación.

Así, en algunos casos, esta puede llegar a atravesar los esfínteres, alcanzado incluso el exterior del ano. En estos casos, se produce una secreción de pus e incluso puede suceder que las heces salgan por esa abertura.

¿Cuáles son las causas de una fístula perianal?

Como hemos dicho, la fístula perianal se origina en las glándulas interiores del canal anal. La causa general de esta patología es la obstrucción de dichas glándulas, lo cual puede darse por un exceso en la producción de lubricación; en estos casos es habitual que aparezcan gérmenes en la zona porque la mucosa se estanca, dando así lugar a una infección con pus, lo que se conoce clínicamente como absceso anal.

Cuando el absceso anal se detecta a tiempo, se extirpa y no da ningún tipo de problema de salud grave. No obstante, en la gran mayoría de casos, esto no sucede y los abscesos se desarrollan y se convierten en fístula.

Operación de fistulas perianales anatomia

¿Cuáles son los síntomas de una tubulación perianal?

La señal de alerta más frecuente que lleva a los pacientes a consultar con el médico en relación a este problema en el ano es la presencia de pus en la zona, el cual generalmente tiene un olor muy desagradable. En ocasiones, la secreción de pus se acompaña de un dolor intenso y persistente en la zona.

El dolor es variable en cuanto a la intensidad. En la gran mayoría de casos se agudiza cuando el paciente defeca o se sienta; también se puede agravar al realizar determinadas acciones, como toser o estornudar. Además, en algunos casos se pueden apreciar los orificios externos del túbulo, por donde se segrega el pus. Dicha secreción, si persiste en el tiempo, puede dar lugar a una irritación en la piel que rodea el ano, causando picor y escozor.

Si se da una infección es común sufrir fiebre y malestar general que puede llegar a condicionar nuestro día a día. Hay riesgos ínfimos pero existentes de que un mal caso de fístula derive en cáncer o en sepsis (infección de la sangre bastante grave).

Diagnóstico de una fístula rectal

Cuando se consulta al médico, en ocasiones es suficiente con un examen visual para determinar el tipo de túbulo del cual se trata; no obstante, para dar con un diagnóstico acertado se hace necesario realizar un tacto rectal para palpar el canal del ano. Generalmente son dos los factores a analizar para dar con el diagnóstico:

  • Por un lado, la relación con el esfínter tanto interno como externo.
  • Por otro lado, la longitud y la complejidad de la propia patología.

La operación de fístula perianal o fistulectomia

Si ya has recibido tu diagnóstico y se te ha propuesto la fistulectomia por parte del equipo médico especializado, todo lo anterior ya lo sabrás y lo que le interesará será justamente lo relativo a esta intervención. Veamos los puntos más importantes que debemos conocer cuando nos enfrentamos a este tipo de operación.

¿Qué es una fistulectomia? Definición

Esta pequeña deformidad es posible intervenirla mediante dos procedimientos, ambos quirúrgicos: la fistulectomía y la fistulotomía. ¿Cuál de ambas técnicas elegir? esto debe valorarlo el coloproctólogo, quien determinará la más adecuada en función del historial médico del paciente así como de la gravedad que presente la propia ulceración.

La operación de fístula conocida como fistulectomía consiste en la extirpación de esta mediante procedimiento quirúrgico. El cirujano realiza un pequeño corte para abrir el acceso a la comunicación que debe ser cerrada. En función de la complejidad de la propia ulceración tubular, la intervención puede requerir otros procedimientos, como la reparación de los esfínteres, o incluso la colocación de injertos de piel.

Es una intervención relativamente sencilla que se realiza mediante anestesia local y que tiene una duración de entre 30 y 90 minutos. Las fístulas pueden ser más o menos complejas y graves, por lo que los detalles del procedimiento a realizar dependerá de este factor, así como de la historia clínica del paciente y las posibles complicaciones que se puedan presentar derivadas de esta.

Se pueden dar casos complejos en los que, además de las actuaciones convencionales, se requiera de colocación de injertos, reparación de esfínteres e incluso reconstrucción del ano. Lo normal es que estas se llevan a cabo en la misma intervención. Por otro lado, son poquísimas las ocasiones que requieren de estos tratamientos adicionales.

Antes de operar, preparación

  • El facultativo debe saber si el paciente se ha sometido anteriormente a otras cirugías rectales o anales. Así mismo, será necesario que conozca el padecimiento de cáncer o problemas de sangrado.
  • En cuanto a los fármacos, debe saber cuáles se toman de manera crónica y si se han tomado algunos otros en la última semana así como si se consumen productos de herboristería, suplementos, etc. Conocer las alergias medicamentosas también será necesario.
  • Muchos médicos recetan un tratamiento antibiótico previo a la intervención para prevenir infecciones.
  • Además del tacto rectal para su diagnosis, existe la posibilidad de que se realice una pequeña endoscopia para conocer el estado de la tubulación y saber cómo intervenir. Esta, en ocasiones, se realiza justo antes de la operación para evitar episodios médicos innecesarios.
  • También podrían realizarse otros exámenes como resonancias o pruebas de laboratorio. Es necesario conservar fecha, hora y resultado de cada una de ellas.
  • Esta intervención requiere de la firma de un documento legal de autorización.
  • Es bastante común el uso de enemas el día anterior a la operación de fístula para vaciar el intestino y el canal anal. El médico será quien prescriba el adecuado.
  • Es posible que se necesite la colocación de un tubo intravenoso por el cual se administrarán medicina y líquidos.
  • El anestesista se reunirá con el paciente para hacerse una idea sobre cómo debe ser la sedación y sobre si será necesaria medicación en la espina dorsal. Este necesitará saber si hay antecedentes familiares sobre problemas con anestesia.

Como curar y operar una fistula anal

Durante la intervención y sus complicaciones

Una vez la anestesia haga efecto, el cirujano guiará una sonda hasta hacerla llegar a ese absceso superdesarrollado. Con un instrumento, este se mantiene abierto y es fácil moverlo y explorarlo.

La tubulación se corta. después se raspan los tejidos que queden acumulados. Los abscesos se abren y se drenan y se cierra la abertura rectal de esta. Queda otra abertura, la de la piel, que permanece abierta durante la intervención. Si es necesaria una gran ayuda para drenaje se colocará un hilito en la herida. También se cubrirá esta con un vendaje.

Postoperatorio y tiempos de recuperación

Una vez realizada la intervención, el paciente pasa a una habitación en la que debe permanecer acostado hasta que el médico indique que se puede levantar. Aquí descasará y se recuperará de la anestesia y, por norma general, el mismo día podrá marchar a casa aunque no es extraño y no debe preocupar la hospitalización durante un día.

Es común la administración de:

  • Analgésicos: Con ellos se tratará de reducir el dolor. No se deben evitar porque el dolor vuelve a aparecer. Además, es necesario hacer saber al personal médico si estos no hacen efecto para cambiar a otros. Puede sentirsesomnolencia e incluso mareos cuando estos hagan efecto.
  • Antibióticos: Previenen o tratan las infecciones que se dan o se puedan dar.
  • Laxantes: Pensados para evacuar con facilidad y no tener que hacer esfuerzos que produzcan dolor o que incluso puedan modificar el estado de la herida. También se dispensan porque es común el estreñimiento postquirúrgico.

El postoperatorio de una operación de fístula es un tanto extenso, de alrededor de dos semanas para comenzar a llevar un ritmo de vida normal, evitando realizar determinadas actividades, como el ejercicio físico intenso. Para que la herida cicatrice por completo se necesitarán, al menos, seis semanas. En este momento se incorporan al trabajo el 90% de los pacientes aunque, por supuesto, esto depende de la actividad laboral de cada cual.

Será el cirujano quien aconseje y dé el alta en función de dicha actividad, pero también según se vaya dando la recuperación y completa cicatrización. Por lo general, la actividad que mayor número de días de baja precisa es aquella en la que se carga peso, debido  que la presión intraabdominal es contraproducente para la cicatrización de la herida.

¿Existen riesgos en una fistulectomia?

Tal y como hemos señalado, la operación de fístula en la gran mayoría de los casos no requiere de una gran complejidad. No obstante, al igual que con cualquier intervención quirúrgica, existen riesgos, aunque estos son mínimos. Se da una pequeña posibilidad de que los esfínteres se vean dañados, dando así lugar a una incontinencia fecal y de gases.

Además, pueden darse otros riesgos como sangrado e infección de la herida, retención de orina, inflamación del ano y dolor en la zona. En el caso de pacientes que sufren enfermedad de Crohn es común que la cura se demore más de lo habitual.

Cuidados preventivos a tener en cuenta

Si te vas a someter a la operación de fístula seguramente estas recomendaciones ya te las haya dado el doctor. Si bien nunca está de más recordarlas. Aunque no existe ningún método 100% infalible para evitar la aparición de una tubulación en la zona anal, hay una serie de puntos que pueden minimizar los riesgos de forma considerable:

  • Tener una buena higiene en el ano.
  • Llevar una dieta rica en fibra para facilitar el tránsito intestinal.
  • Realizar ejercicio físico de manera frecuente.

¿Has tenido que someterte a una operación de fístula perianal? ¿Como fue el proceso antes, durante y después de la intervención? Danos tu testimonio, seguro que ayudará en gran medida a más miembros de la comunidad!

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【OPERACIÓN de FÍSTULA PERIANAL】¿Que es una ▷ Fistulectomia?
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